sábado, 9 de mayo de 2009

Carlitos

Entrada la noche. Volvía del cine, en mi mundo. Caminaba por Independenciay doblé en 9 de julio, con la firme intención de llegar y acostarme. Estaba cansado, y encima la película no me había gustado... Sólo cuadra y media, y estaba en mi cama.
Así que pensando vaya a saber qué (nada importante, seguro, porque no lo recuerdo) pasé por al lado de un hombre que estaba sentado en el paredoncito del frente de una casa. Decidido a llegar rápido, ni lo miré. Pero esa noche, las cosas no iban a salir como yo quería.
Escuché que me hablaban. Algo de las estrellas y la noche... No presté atención, y contesté con algún "es cierto", o algo parecido, tratando de huir de lo que supuse se avecinaba.
Pero luego sentí claramente: "¿Me convida un cigarrillo?"... Detenerme ante estos pedidos alguna vez me hizo sufrir un asalto. Pero es más fuerte que yo. A mí también me ha pasado esto de quedarme sin cigarrillos. Y bueno, me detuve, di media vuelta y me acerqué al hombre que me lo pedía.
El primer marlboro convidado nos llevó a la charla. (Sí, el primero de una serie...) No recuerdo exactamente el contenido de la hora y media que estuvimos charlando. Pero ciertamente varias cosas quedaron grabadas a fuego en mi corazón.

Lo primero que recuerdo, es estar escuchando a Carlitos (así se llama este hombre de 71 años cuyo oficio es el de "franelita", o cuidacoches, como me fui enterando con el correr de la conversación) y al mismo tiempo estar deseando poder decir: "bueno, nos vemos, un gusto...". No me enorgullece. En lo más mínimo. Pero lo cierto es que me descubrí pensándolo, y me dije a mí mismo... ¿por qué? ¿por qué no quedarme, aflojarme, escuchar y charlar con este hombre que cada vez me caía más simpático?.

Fueron segundos de cavilación... y no dejo de darle gracias a Dios por haberme decidido quedarme. Ahora sí le estaba prestando atención con todos mis sentidos.
Como dije, su nombre es Carlitos. Trabaja desde siempre. Estudió en el Instituto Peralta Ramos (me describió el colegio, y yo que soy exalumno y trabajo allí, no pude dejar de asombrarme por el cariño con que lo iba recorriendo, y me lo hacía recorrer a mí). Me contó de sus padres, de la panadería que tenían en Salta entre Maipú y Libertad (y donde yo compraba de pibe las figuritas y algún dulce); del dolor de perderlos, de su hermano y su cuñada... y fuimos llegando (cómo podría haber sido de otra manera) a la fe.
Me contó que era Evangélico, y que iba al culto. Que lo querían mucho y él trataba de ayudar a los demás. Al mismo tiempo me iba haciendo preguntas, que yo trataba de contestar (preguntas vitales, de esas que te dejan pensando un rato...).
Hasta que me preguntó algo que pensé me ponía en un lugar seguro. Veníamos hablando de las muertes en la sociedad, de la justicia (o la injusticia, según se mire), y me dijo: "Jesús es bueno ¿Sabés vos por qué lo mataron?" Ya está, me dije. E intenté desplegar mi "sabiduría catequística" yendo a la historia, las causas visibles como las reacciones que causaba en Fariseos, Saduceos y el Sanedrín... de cómo otros que también lucharon por la paz y la justicia fueron asesinados...
"No, no, no..." me dijo. "No es así. Jesús fue enviado por Dios para que NOS SALVARA. Murió para SALVARNOS".


Ahí quedaron nadando en la inutilidad todos mis conocimientos. Tanta sabiduría y tanta sencillez en una afirmación llena de Fe. No es tan complicado, al fin de cuentas.
Jesús murió para salvarnos. Para que entregando su vida, nosotros la tengamos en abundancia.
Luego de un rato, me despedí y me fui a casa. La conversación (que ocurrió hace ya 2 meses) sigue dando vueltas en mi corazón. Dos cuestiones, sobre todo.
La primera, que había perdido la costumbre de charlar con la gente que vive en la calle. Y con eso, perdí toda la riqueza que siempre pude encontrar en ellos.

La segunda... Estoy seguro que Carlitos era (y es) Jesús. Porque Él está en el corazón de los sencillos, de los pequeños. Y ese día me salió al encuentro. Para recordarme que toda la ciencia no puede con la simplicidad del Amor. Que Él sigue ahí fuera, esperando. Y que no se olvida de mí. Que a pesar de mi pequeñez me sigue amando profundamente. Necesitaba escucharlo, sentirlo, redescubrirlo... Y esa noche ocurrió.
Y así puedo aprender también que si el Dios de la Vida me ama con tanta pasión, yo no puedo dejar de amar con la misma pasión al hombre, y en especial a los pobres.
Aún hubo otro encuentro unas semanas después.... pero lo dejo para un próximo post, que este ya se me pasó de largo.
Un abrazo en el Dios de la Vida y la Misericordia.

martes, 5 de agosto de 2008

El compromiso de los jóvenes

Después de un tiempo de descanso, vuelvo a contar algunas experiencias que tienen que ver con este ir profundizando en el Dios de la Vida, y sobre todo aprendiendo de lo que me toca vivir con los jóvenes en los encuentros de Catequesis, jornadas, retiros... o sencillamente en esas charlas informales "de patio" en recreos y otras ocasiones... siempre mate de por medio.
Durante algún tiempo, charlando con gente grande que piensa para adolescentes (no, no me olvido que tengo 40 y formo parte
de este grupo) escuché frases como "Los adolescentes no pueden comprometerse con nada. Hay que adaptar la pastoral a estos nuevos adolescentes" "Están tan ocupados... y encima nosotros les proponemos una actividad más..."
Y podría seguir con el derrotero de
lamentos. Obviamente, la pastoral juvenil devenida de este marco generó lo que la sociedad: Cada vez menos compromiso, y temor a pedirlo.
Es cierto que los jóvenes no son "todos así", como también es cierto que 20 años atrás no era tan distinto. Tal vez que los adultos deje
mos de lado ese "antes era distinto, nos comprometíamos en serio" nos permita mirar a los adolescentes desde ellos mismos y no desde nosotros. Y entonces sí generar cosas nuevas, pero CON ellos.
En fin, mucha introducción, pero mejor voy al grano. Como todos los años, con Osky (mi compañero de Catequesis y de lucha) trabajamos mediante distintas motivaciones y recursos sobre la realidad. El objetivo siempre es que surja de ellos hacer algo por sus hermanos. Y ya tenemos chicos comprometidos con un comedor en e
l barrio Las Dalias, yendo todos los sábados para dar apoyo escolar y ayudar en lo que se necesite. Años anteriores surgió el trabajo con una escuela alejada del centro (recreación y talleres), un grupo misionero,.. También, según me cuenta una amiga, alumnos del colegio (Illia) dan apoyo escolar en el barrio San Jorge...
¿Falta el com
promiso en nuestros adolescentes? Como a todos, los tiempos nos corren, las obligaciones nos roban tiempo y el tiempo vuela. Pero así y todo, con sus bajones o su faltazo algún fin de semana, continúan con su compromiso.
Creo en los Jóvenes (pre adolescentes, adolescentes... y jóvenes). Creo que tienen mucho para dar. Creo que podemos compartir mucho con ellos. Sólo debemos sentarnos a escucharlos sin juzgar, y acompañarlos en este duro pero hermoso camino que para algunos será hacer Vida su Fe, y para otros tener un Corazón sin Fronteras, abiertos para todos.

jueves, 27 de marzo de 2008

Compartiendo la fe con los hermanos. 2da Parte.

“Toda evangelización parte del mandato de Cristo a sus apóstoles y sucesores, se desarrolla en la comunidad de los bautizados, en el seno de comunidades vivas que comparten su fe, y se orienta a fortalecer la vida de adopción filial en Cristo, que se expresa principalmente en el amor fraterno.
Después de preguntarnos qué es la Nueva Evangelización podremos comprender mejor que ella tiene su punto de partida en la Iglesia, en la fuerza del Espíritu, en continuo proceso de conversión, que busca testimoniar la unidad dentro de la diversidad de ministerios y carismas y que vive intensamente su compromiso misionero. Sólo una Iglesia evangelizada es capaz de evangelizar.
Las situaciones trágicas de injusticia y sufrimiento de nuestra América, [...] piden respuestas que sólo podrá dar una Iglesia, signo de reconciliación y portadora de la vida y la esperanza que brotan del Evangelio”. (IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Documento de Santo Domingo, 23)

“...parte del mandato de Cristo”: El envío a sus discípulos a proclamar y testimoniar al Dios de la Vida es realizado por el mismo Jesús (Mt 28, 18-20). Aunque vemos también que el encuentro con Jesús provoca esta necesidad en las personas de salir a contar a los demás la Buena Nueva que ha llegado a sus vidas (Lc 24, 30-35; Jn, 4, 28-30.39-42; 20, 18). Cuando Jesús estaba entre ellos, aquellos que recibían el anuncio volvían a Él, y quien anunciaba pasaba a un segundo plano porque la Palabra a ser escuchada es la de Jesús. Luego de la resurrección de Jesús, los que lo ven, recurren a los Apóstoles a contarles la Buena Nueva...
“...tiene su punto de partida en la Iglesia”: A partir de la ascensión, y más aún de Pentecostés, el punto de partida de la Evangelización es la Iglesia. El mandato de Jesús a los apóstoles, es transmitido a todos los Bautizados. La Iglesia debe Evangelizar porque es su Misión, y debe hacerlo desde la comunión de sus miembros como cuerpo de Cristo, como testimonio de unidad, y fortalecidos por el Espíritu que se hace presente en esta comunión eclesial.
“...piden respuestas que sólo podrá dar una Iglesia”: Porque ha reflexionado durante 2000 años esta Palabra Viva, la actualiza y nos la enseña, porque ella es Madre y Maestra... “Madre y Maestra de pueblos, la Iglesia católica fue fundada como tal por Jesucristo para que, en el transcurso de los siglos, encontrara sus salvación, con la plenitud de una vida más excelente, todos cuantos había de entrar en el seno de aquélla y recibir su abrazo. A esta Iglesia, columna y fundamento de la verdad (1 Tim. 3, 15), confió su divino Fundador una doble misión, la de engendrar hijos para sí y la de educarlos y dirigirlos, velando con maternal solicitud por la vida de los individuos y de los pueblos, cuya superior dignidad miró siempre la Iglesia con el máximo respeto y defendió con la mayor vigilancia” (Mater et Magistra Nº1, 1961, Juan XXIII). A ella debemos mirar, y escuchar, en fidelidad al Evangelio.
Eclesialidad – Comunión – Oración – Formación... Pilares de un Grupo Misonero... (Continuará...)

jueves, 3 de enero de 2008

Compartiendo la fe con los hermanos. 1ra Parte.

En estos últimos tiempos, volvió a mi la necesidad de reflexionar acerca de la tarea misionera. Quienes me conocen, saben que misionar apasionó mi vida durante muchos años, y a pesar de haber dejado de hacerlo durante otros tantos, siempre estuvo latiendo en mi corazón. Digamos que en estos últimos años evangelicé de otras formas distintas, desde la pastoral juvenil y la catequesis. Pero hoy la Misión vuelve a mí como en mi adolescencia y juventud. Pero renovada.
Para comenzar, creo importante ir definiendo la tarea misionera. La Evangelización a grandes rasgos puede ser (definiéndolo muy sencillamente) a gentes que no conocen a Jesús (Ad gentes) o a quienes sí la conocen y necesitan renovar su fe (Nueva Evangelización). A ésta última me voy a referir.
Decía que Misionar es Evangelizar, es decir, compartir la Palabra de Jesús, la experiencia propia de la Fe, desde la Iglesia, con otra gente. Y no es una tarea sencilla. Exige un gran compromiso... Por eso, el primer factor a tener en cuenta es el Grupo Misionero.
Este Grupo, debe vivir una espiritualidad particular... desde la fraternidad y el compartir la Palabra y el Pan... sólo así pueden ir generándose los vínculos que permitan ser evangelizadores tanto en el testimonio como en la Palabra. Como me decía un amigo, el Grupo debe existir previamente a la Misión. No se puede formar un grupo de la nada, por el solo fin de ir a un lugar ya fijado... Se necesita un trabajo interno importante, y que en la comunión de Espíritu surja como compromiso esta actividad eclesial. No hay que olvidar que ser Misionero es una Vocación, un llamado de Dios a compartir la fe con otros hermanos. Por es es necesario un Grupo que viva las bienaventuranzas, que se forme adecuadamente, que recen y compartan el Pan de la vida juntos... Eso hace al Grupo, que en su camino, guiados por el Espíritu, decide ir al encuentro de los hermanos.
Hablaba también del compromiso... Una misión siempre conlleva un plan y, por lo tanto, un compromiso grupal a continuar con la actividad durante el tiempo que se evalúe necesario. Se habla generalmente de 3 a 6 años... siempre pensando en que el protagonismo del grupo va decreciendo en la medida que crece el trabajo de la comunidad y se hace cargo de las tareas que le son propias. Como también es importante no "caer" con todo planificado... Hay ciertas cosas como las visitas a las casas y las reuniones comunitarias que conviene llevarlas preparadas. Pero la Planificación se hace CON la gente del lugar. Debe surgir como algo propio, con el acompañamiento del grupo y del Sacerdote.
Por último, veo la Misión como una tarea profundamente Eclesial. Con una comunidad que envía, y otra que recibe. Siempre en diálogo con el Obispo tanto local como del lugar donde se va. Es la Iglesia quien envía. No hay acá posibilidad de actos particulares. Las proyectos personales no pueden estar por encima del envío que hace la Iglesia. Corremos el riesgo de actuar como francotiradores, y no es ese el sentido de la misión, ni del llamado a la Unidad que Jesús nos hace.
Próximamente seguiré con el tema. Agradeceré críticas y comentarios. El disenso y el diálogo ayudan al crecimiento. Y a encontrar respuestas renovadas a esta tarea tan hermosa a la que el Señor llama a toda su Iglesia.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Encrucijadas v 1.0

A veces me gustaría que Dios me dijera al oído cuáles son las elecciones que más me convienen... Y no es chiste. Así podría evitar los errores, y tal vez los miedos y hasta la angustia que se mueven detrás de las grandes decisiones, esas que van marcando nuestro rumbo. El que nosotros hacemos.
Eso sí, en estos casos siempre aparecen los consejos de la gente que nos rodea, pero que raramente coinciden. También la tentación de esquivar el bulto y sortear elegantemente la encrucijada, que no es otra cosa que patear la pelota para adelante. O sencillamente buscar soluciones que abarquen todas las opciones, con lo que no elegimos nada, o bien hacemos todo a medias.
Todo esto forma parte del camino. Un camino que debemos transitar a lo largo de toda nuestra vida. Y que vamos construyendo a cada paso que damos. Y que nos hace responsables de esos pasos... no vaya a ser cosa que se nos ocurra echarle después la culpa a los demás o incluso a Dios de nuestra realidad...
Cuando pienso en esto, a veces me imagino al Tata agarrándose la cabeza y diciendo: "¡¡no, por ahí no!!". O bien ante nuestros cuestionamientos, "Pero si ya te lo dije de mil maneras... ¿no me escuchaste?" Je. Son sólo imágenes para comprender lo que nos pasa. Lo cierto es que el Padre nos acompaña en este camino, y hace lo imposible (por algo es Dios) para que emboquemos la pelota en el arco y, gol de por medio, continuemos el partido. Sólo tenemos que aprender a mirar... a descubrir sus señales...
Cómo hacerlo, es la pregunta del millón... y no hay respuestas que sirvan a todos... Lo que sí se es que en la oración, rumiando la Palabra de El Dios de la Vida, podemos ir encontrando rumbos... Sólo tenemos que dejarnos aconsejar.
Ah! Estos temas suelen ser para debate... dejame tu opinión... juntos podemos ir haciendo camino...

viernes, 19 de octubre de 2007

Los Regalos de El Dios de la Vida

¡¡¡Qué increíble es la vida!!!! Qué hermosos momentos puede regalarnos... La ternura de los bebés transmite una paz y una alegría difíciles de explicar... Eso experimenté con mi sobrino, y me recordó a mi hija en mis brazos, hace ya 14 años... Debo reconocer que uno pierde un poco la cancha en estas lides de tener bebés en brazos... se te escurren y no sabés cómo agarrarlos... pero debe ser que uno siempre está preparado, porque se encuentra la posición, se calma el llanto, y con unas palabras, una canción o unos besitos llegan las "sonrisas"... esas que nosotros vemos e intuímos en los gestos, en la carita del bebé...
Así es, difícil de explicar tanta hermosura... sencillamente quería compartirlo con ustedes. Si este blog quiere hablar de El Dios de la Vida, entonces qué mejor que hacerlo desde lo más frágil donde él se manifiesta... en la Vida de un recién nacido... (aunque ya tenga 3 meses).
Que Dios los Bendiga. Paz y Bien.

sábado, 13 de octubre de 2007

Buscando a La Libertad

No hay búsqueda más paradojal que la de la libertad... Cuando comenzamos a tener conciencia de nosotros mismos, nos damos cuenta que debemos liberarnos de algunas cosas, para poder ser más nosotros mismos... Pero cuando comenzamos a crecer, o mejor, a madurar, nos damos cuenta que la pregunta no es ¿de qué me tengo que liberar?, sino ¿Para qué quiero liberarme? Es decir: liberarme para.
Y acá viene la paradoja... porque nos vamos dando cuenta de que nos liberamos para comprometernos aún más... Toda libertad exige compromiso con lo que se elige. Y opciones claras para poder elegir, justamente con mayor libertad...
Entonces, primero liberarnos de las ataduras que nos impiden desplegarnos como personas, como seres únicos y amados por el Padre Bueno. Y luego, elegir entre las opciones que se nos presentan. Y comprometernos con esa opción.
Que no es fácil... Pero la verdadera Libertad es la que nos da la Verdad... la de Jesús... Y en este caso, el compromiso es inevitable. Quien Ama vive la Libertad como un compromiso con los hermanos.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Manos a la obra... en la construcción del Reino

En los encuentros de catequesis, ahora que estamos trabajando la Doctrina Social de la Iglesia, cuesta mucho enganchar con el tema Opción Preferencial por los Pobres... Las trabas suelen ser tres... la primera, la convicción de algunos de que es la Iglesia la primera que debe dar el paso en esa opción, y no lo hace; la segunda, el que nada puede hacerse; la tercera, que por qué quien ha hecho fortuna por propio mérito y con sacrificio no puede disfrutarla...
A primera vista las tres parecieran tener validez... pero no nos excusan del compromiso que deberíamos tener con los más desatendidos. Y por otro lado creo hay razones que invalidan las afirmaciones anteriores..
Por el lado de la Iglesia, es cierto que en ciertos sectores (sobre todo en la jerarquía y algunos movimientos e instituciones) se "muestra" más de lo que se hace. Hay demasiado lujo, y eso choca al sentir de la gente... Pero también lo es que la cara visible no siempre es la totalidad. Hay MUCHOS CRISTIANOS (laicos, religiosos, sacerdotes y obispos) que se juegan en el día a día por los pobres, para que su realidad sea acorde a la dignidad que todos tenemos por ser Hijos de Dios. Y otros tantos que han DADO SU VIDA (literalmente, muriendo) en defensa de los derechos de los más desatendidos (Angelelli, Romero, Mugica, los padres Palotinos, los hermanos Maristas mártires del Zaire entre tantos otros). Es decir, la Iglesia no es sólo la jerarquía... Iglesia es la asamblea de los bautizados que, comprometiéndose con el hermano, aman a Dios... Siempre unidos en la misma FE.
Que nada puede hacerse, es la gran mentira que nos quieren hacer creer los que ostentan el poder. Juntos podemos. Hermanados en la lucha por los derechos de los que más necesitan... Todos tenemos algo para ofrecer... Eso es lo que debemos descubrir para construir entre todos el Reino que Jesús vino a anunciar, y ya está presente entre nosotros... Vivir la Fraternidad, con ESPERANZA.
Y en cuanto a la tercera... ¿Cómo vivir con tanto, cuando hay tantos que viven con tan poco o nada...? Es ahí donde resuenan las palabras de Juan... "El que dice: "Amo a Dios", y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve?" Duras palabras del Apóstol, pero no por eso menos ciertas... Vivir la CARIDAD.
En definitiva. Jesús hizo en vida su Opción por los pobres y los excluidos, con hechos y palabras. Es Él quien nos llama a vivir el Espíritu de la Pobreza Evangélica, y a jugarnos por los mismos que él se jugó. Hoy tienen otros nombres, aunque las realidades sean las mismas... Pongamos manos a la obra y, como decía Angelelli, actuemos con un oído en el Evangelio, y el otro en el pueblo. Evangelización y Promoción Humana van de la mano. Jesús nos llama en la voz de los más pobres.

martes, 18 de septiembre de 2007

¿Todo pasa por algo?


Hoy volví a enfrentarme con una afirmación que vengo escuchando hace un tiempo... "TODO PASA POR ALGO..." Esta frase la vengo escuchando no sólo en adultos, sino también en adolescentes. Y debo reconocer que me preocupa...
El sentido que le dan a esta frase, es el de "esto que me pasó me lo mandó Dios para algo..." y tiene como subyaciendo cierta dosis de creer en el destino, como algo fijado...
Desde que me lo plantearon como pregunta por primera vez en un encuentro de confirmación, viene dando vueltas en mi cabeza. Y es que es demasiado duro pensar que Dios hace que perdamos el trabajo, nos vaya mal en un examen o "se lleve" a un ser querido (como lo planteé en algún posteo anterior...) Y por otro lado también es cierto que esta manera de pensar nos libera de ciertas responsabilidades de las cuales nos cuesta hacernos cargo... (y esta fue la reflexión de un alumno en un encuentro de Catequesis) La libertad es un don hermoso que Dios nos regaló, y que día a día aprendemos a usar... acierto y error... Y esas decisiones nos llevan a vivir situaciones que a veces no deseamos. Y entonces nos preguntamos por qué nos pasó tal o cual cosa...
Creo que la intervención de Dios es otra, tal vez mucho más sutil (y por eso nos cuesta verla) y seguramente más efectiva. El Dios en el que Creo, el Dios de Jesucristo, es un Dios que acompaña en el camino... que cuando estamos por hacer alguna macana nos previene (y ¡cómo nos cuesta verlo en estos momentos!) y cuando estamos caídos se arrodilla a nuestro lado para sanar nuestras heridas y ayudarnos a levantarnos. Porque es un Padre Bueno, un Buen Samaritano, aquel que se alegra y hace fiesta cuando un pecador se convierte. Y por supuesto, ¡¡¡se alegra con nuestras alegrías y nos alienta en nuestros esfuerzos!!!
¡Qué difícil es vivir con la imagen de un Dios que controla y maneja nuestras vidas a su antojo...! Me quedo con el Padre Bueno de la parábola, y sobre todo, con su Bendito Abrazo que me hace sentirme cada día hijo suyo.

domingo, 17 de junio de 2007

Saber mirar

Es increíble, pero Dios no deja nunca de sorprendernos... Cada día creo más en la acción del Espíritu en nuestras vidas. Cómo nos va abriendo caminos, y mostrándonos con mucha dulzura por quién y quiénes late nuestro corazón...
Hay que tener el oído atento, y la mirada despejada... Y ¡qué difícil es a veces! Porque uno hace planes, y de pronto se da cuenta que más vale vivir el día a día... dejarse sorprender por cada instante. Y esto sin dejar de prepararse para estar disponible al llamado de Jesús...
¿Suena confuso? Jeje... es que lo es... pero a no desesperar... Estos procesos hay que vivirlos con mucha paz y alegría. No la "paz" de quien vive una vida tranquila y sin sobresaltos, sino la paz de quien se sabe en la lucha, y continúa de pie, siempre, a pesar de las caídas...
Sigo creyendo siempre en la Misericordia infinita de Dios. La de las caricias del alma... la que nos llena el corazón porque sabemos que entiende nuestros errores y nos acompaña en este camino de crecer, modelando nuestro barro...
Sigamos buscando... no nos detengamos... Él camina a nuestro lado. Siempre. Sólo hay que saber mirar...

martes, 1 de mayo de 2007

La vida, la muerte y Dios

Me tocó vivir una experiencia que me dejó pensando... Hace unos días falleció el papá de un ex alumno mío... Tal vez deba aclarar que soy catequista, para que así se comprenda aún mejor mi preocupación.
En sus lógicos reclamos, expresaba que "por qué Dios se lo llevó ahora, si yo lo necesitaba..."
Lo escuché... en ese momento las explicaciones y los fundamentos no eran oportunos... sólo el abrazo y el oído atento... Pero no pude dejar de cuestionarme por qué este joven de 19 años aún cree en un Dios que decide el día de la muerte de sus hijos...
Jesús nos vino a revelar al Dios de la Misericordia... no a un Dios que te quita a tus seres queridos... Un Padre Bueno que, como lo hace todos los días, sale a nuestro encuentro. Y que en estos casos, espera con los brazos abiertos al que ha partido a su casa. Y como con el hijo menor de la parábola, cuando lo ve venir corre, lo abraza y lo besa... y hace una fiesta.
Ojalá el Espíritu nos acompañe en esta búsqueda, para que podamos descubrir el verdadero rostro de Dios, el que Jesús vino a mostrarnos, porque quien lo ve a Él, ve al Padre.
Los dejo con esta inquietud. Y la oración por Agustín. Los que partieron, ya están en la casa del Padre... Jesús fue a prepararnos un lugar a esa casa que tiene muchas habitaciones.
Que el Dios de la Vida y la Misericordia nos acompañe siempre.