martes, 8 de septiembre de 2015

Fiesta del Alma


Vasijas de Barro. Dejarnos interpelar por nuestras propias fragilidades. Y asumiendo nuestra debilidad, dejar entrar al otro a casa. Sentir que somos uno; que aunque la vida nos haya sentado en distintos barrios, siempre hay un mate que genera el encuentro.

Hoy unos chicos de 1ro me vinieron a hacer una entrevista sobre el CEC San Marcelino. Qué casualidad, ¿no? Vi cómo se iban entusiasmando, y una pregunta llevaba a la otra generando un diálogo generoso y vital. Cuando uno deja entrar al otro a casa, siempre nos modifica. Nos ayuda a descubrirnos. No importa cuánto nos preparemos, siempre terminamos mostrándonos desnudos ante el otro. Porque los corazones se buscan, y no se quedan tranquilos hasta que se muestran tal como son.

Hogar, acogida, fuego, calor, misterio. Encuentro que enciende el alma y nos descubre realidades. Hoy más que nunca, entretejidos en un Aguayo que libera el corazón y nos hermana. Y nos permite vivir una Fiesta del Alma.

“Vamos a poner de Fiesta el Alma,
que es hermoso lo que falta
todavía por andar”


lunes, 7 de septiembre de 2015

Bailar la Vida

Hoy me tocó estar con una alumna cuya alma vibraba sueños, pero que su entorno sumía en nubes que no le permitían vislumbrar el horizonte. Fue un día de abrazar, llorar juntos, animar, y luego emocionarme por tanta vida que quiere ser vivida.

Todo día tiene su maravilla. A veces viene de la mano del dolor. Pero cuando lo que pasa lo miramos con esperanza, podemos contagiar, emocionarnos juntos y bailar la vida.

Que de eso se trata. Bailar la vida. Nunca solos.

domingo, 19 de abril de 2015

Abrazados por un mismo fuego:

Les comparto esta reflexión que no escribí yo. Lo hizo un amigo muy querido, que en sus 18 años está haciendo de su vida un abrir puertas para dejar que el misterio lo sorprenda. Hermoso viaje. Cuánto crecimiento.

"Ese fuego que te envuelve y te lleva hacia tierras tan lejanas como cotidianas, que hace que dejes la puerta de tu corazón abierta, que te invita a confiar en tu misterio, a tener la mirada atenta, a brillar con luz propia, a reconocerte en los otros, a ver en un niño esos ojos de cielo que te borran el mundo. Ese fuego que convierte a un desconocido en alguien en quién apoyarte, que arde tan fuerte que es imposible ver una injusticia sin querer hacer algo, que te hace descubrirte y descubrir a quienes te rodean, que no te deja dormir sin pensar en que vas a hacer mañana, que genera vínculos irrompibles que dejaran por siempre huellas en tu corazón, que te hace ir hacia esa verdad fulera para mostrar que hay algo más, que forma comunidad...Un fuego que nos invita a compartir, a reír, a bancar...a vivir. ¿Acaso no se trata de eso el amor?"

Thom Lahitte 18/4/15. 16 años de la Canonización de San Marcelino Champagnat.

sábado, 11 de abril de 2015

Saborear el encuentro


Es necesaria la sed de Dios, para salir a su encuentro. Quien no necesita, no busca. Como hombres que somos, nos surgen situaciones, oportunidades de quitar el velo y descubrir. Pero tiene que haber una semilla. O la tierra tiene que estar removida. El corazón debe estar preparado para la búsqueda. Dispuesto a un camino largo, y que no tiene fin. Que se recorre por el placer mismo de esa búsqueda, saboreando cada momento de encuentro. Encuentros que suelen ser fugaces, pero plenos de significado. En esa fugacidad está la clave: un instante, un flash que nos despierta la conciencia, y luego el tiempo para tamizar, para desgranar, para descubrir significados alimentando el alma para continuar el camino.

miércoles, 9 de abril de 2014

No hablo de vos porque te tenga: más bien, oh Dios, te necesito.

No soy museo que te exhibe,

Sino el eco emocionado de un encuentro.
No hablo de Vos porque te tenga:
Más bien, oh Dios, te necesito.
No es desde la lluvia, canto desde mi sed.
Es ilusión creer que soy “experto en Vos”:
Más bien... te intuye y te entrevé mi corazón.
Más bien... te intuye y te entrevé mi corazón.
Hoy sencillamente quería compartirles esta canción, con la que recé, me emocioné y encontré mucha paz. Les dejo la letra y la canción, en la versión de Daniel Poli. La música y la letra de la canción son del sacerdote salesiano Eduardo Meana.



No soy museo que te exhibe,
Sino el eco emocionado de un encuentro.
No hablo de Vos porque te tenga:
Más bien, oh Dios, te necesito.
No es desde la lluvia, canto desde mi sed.
Es ilusión creer que soy “experto en Vos”:
Más bien... te intuye y te entrevé mi corazón.
Más bien... te intuye y te entrevé mi corazón.

No el panorama de una cima,
Sino un terco ir asumiendo la subida.
Y no porque me sobreabundes,
Sino que me haces mucha falta.
No desde un todo, no; desde mi algo, sí.
No “porque yo”; no “desde mí”; sino “hacia Vos”:
Así te intuye y te entrevé mi corazón.
Así te intuye y te entrevé mi corazón.

No hay en el alma un “título de propiedad”
sino el mapa de un tesoro.
No hay en el alma un “título de propiedad”
sino el mapa confuso de un tesoro oculto
que uno sale a buscar
en cada canción
en cada respiración.

Hablo de Vos como quien ama.
Como quien pregunta por alguien perdido.
Como a quien le han contado
Acerca de un lago escondido.
Como quien vio su estrella y ansía volverla a ver,
Como quien busca lo más grande, hablo de Vos.
Porque te intuye y te entrevé mi corazón
Porque te intuye y te entrevé mi corazón.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Sentimientos de Fin de Curso

Hay mucho escrito sobre la Vocación. Pero no me quiero detener en teoría. Hoy, quiero reafirmar lo que siento, lo que vivo, lo que late dentro mío.

Puedo decir hoy, con toda convicción, que agradezco a Dios haberme dado la posibilidad de estar cerca de los jóvenes. Dar catequesis, charlar, estar con ellos, compartir un mate, todo esto me da vida, me llena de energías y me anima a renovar esfuerzos.

Me pasa en estos días de fin de curso, que se me cruzan los sentimientos. Por un lado, una profunda emoción. Ver a estos jóvenes que van terminando sus estudios, recordar todo lo compartido, todo lo que aprendí de ellos, hace que alguna lágrima se escape y sienta que ya los estoy extrañando. Y como compartía hoy con algunos de ellos, estas cosas pasan porque alguna huella dejaron. ¡¡Y vaya si lo hicieron!!

Pero también siento una profunda alegría por todo lo que van a ser. Por la vida que van a vivir, los desafíos que van a enfrentar. Alegría de verlos crecer, soñar, amar...

Brindo por ellos, entonces. Y un gran abrazo a la Promo 2013!!

jueves, 18 de abril de 2013

Siempre soñaste...

Hace unos días propuse a un grupo de 5to año de secundaria -como todos los años-, confeccionar un collage sobre la realidad social que ellos ven en la ciudad, el país, el continente y el mundo.

Así que se pusieron a trabajar con diarios y revistas de actualidad que habían llevado, y otros que tenía guardados del año pasado. Esta actividad suele llevar entre 40 y 50 minutos. Los jóvenes buscan imágenes o frases de los medios gráficos para expresar lo que ellos ven a diario.

Pasa a veces que alguno de los chicos no encuentran en imagen o palabra lo que quieren expresar. En ese caso, tienen permiso de escribir.

Una vez finalizada la actividad, se pegan los afiches alrededor del salón, y se los invita a "mirar la realidad". La que ven todos. La que nos cuentan a través de los afiches. Me gusta compartir esta actividad con ellos. Y en la recorrida, vi esta frase:


Así armada. Me impactó. Fue como si me estuviera hablando a mí, personalmente. Casi una interpelación. Me recordó viejas promesas hechas por mí. Y aún la tengo resonando en mi corazón. Hay algo allí, que me urge, me descoloca, me desinstala.

Y creo que aún más me impactó la elección de la frase y las palabras. Algo que no estaba dicho, que hubo que buscar para armar, pero expresa un mensaje, un sentimiento desde los jóvenes hacia el mundo...

No hay mucho más para decir. Hay sentimientos que exceden las palabras. Sencillamente gracias a J. por haberme inspirado y, tal vez sin querer, haberme acercado ese día más a Dios.

martes, 16 de octubre de 2012

Adolescentes, Solidaridad y Servicio

Una joven abre su corazón. Se entrega. Comparte sentimientos, sensaciones. Recuerda, vuelve a pasar por su corazón y se emociona. Nos habla de niños Wichí con quienes compartió 2 semanas, en una experiencia de Solidaridad y Servicio en el Impenetrable Chaqueño.

Tiene 16 años. Su mamá dudó si dejarla participar de la experiencia. Sabía que era muy fuerte, porque ella va todos los años. Aún así, tomaron (las dos) el riesgo. "Lloré todos los días", nos contó. La pobreza y la ignorancia la conmovieron. "Los nenes me pedían si quería ser su hermana".

Pero volvió más fuerte, con ganas de regresar. De hacer más. De comprometerse. Y nos contagió. Así como dice Galeano, su fuego arde como aquellos que lo hacen "con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.

Gracias Rochi, por tu entusiasmo. Por transmitirnos tu espíritu. Por emocionarnos y animarnos a comprometernos aún más en la tarea.

Para creer en los jóvenes. En la fuerza de sus convicciones. Y que si se les da espacio, son capaces de generar milagros.

martes, 28 de junio de 2011

Jóvenes en Acción

En clase trabajamos con 5to A (Economía) durante un mes sobre la realidad social argentina. Fueron días de compartir, pensar, debatir... hasta que surgió la pregunta: ¿Podemos hacer algo?
Apoyo escolar.
Allí comenzó todo. Dos abanderadas de la idea y la preparación, y un grupo dispuesto a entregar parte de su tiempo con niños que viven una realidad complicada. Debo reconocer que poco colaboré en la previa. Pero al mismo tiempo creo que fue importante. Todo nació de ellos.
El lugar elegido: El Centro san Marcelino. Un centro de atención a niños en situación de riesgo, que funciona en la Villa Marista de Mar del Plata. En él se da desayuno y almuerzo, apoyo escolar y recreación a 35 niños que van de los 6 a los 14 años. Todos ellos derivados por los gabinetes de 3 escuelas de la zona. De más está decir que hay lista de espera, pero el espacio y el limitado personal hace que sólo estos niños puedan tener acceso a la contención que necesitan.
Compartiendo el Almuerzo.
Con todo preparado fuimos al encuentro de los niños. Y éste se fue dando de a poco, pero constante. La confianza ganó y al momento de comenzar con el Apoyo Escolar ya estaban todos trabajando juntos. Fue hermoso verlos integrados, compartiendo, charlando, dando cada uno lo que tenía.
Los juegos y la búsqueda del tesoro dieron paso al almuerzo y la despedida. Y por supuesto, el pedido de los niños para que los jóvenes volvieran. El vínculo se había creado.
Luego de la partida de los niños, pudimos conversar con Adriana que está como voluntaria en el centro desde su origen hasta el día de hoy. Ella nos contó sobre los niños que concurren, de los sueños y proyectos del Centro: comprar un terreno en el barrio donde viven los chicos y construir allí un nuevo lugar que ellos puedan sentir propio. La posibilidad de que puedan albergar a más niños, y de trabajar en un doble turno...
Adriana, Graciela y Susana. 
Y llegó el momento de Graciela. Su tarea es cocinar y estar atenta a los niños, pero es mucho más... Ella vive en el mismo barrio de los chicos. De origen humilde, contó su experiencia personal, y cómo se vive en el barrio. De la pobreza y la droga. La emoción nos embargó a todos...
Finalmente volvimos al Colegio. Allí compartimos lo vivido, y surgieron muchas ideas para que esto que había comenzado se convirtiera en algo más. Cuando el corazón solidario de los jóvenes se despierta, es imposible detenerlos. Sólo hay que darles el espacio.
Jesús se hizo presente en el Centro Marcelino de la mano de cada uno de ellos. Los admiro, chicos, por su entusiasmo y compromiso. Gracias por esta caricia para el alma.

lunes, 30 de agosto de 2010

Un mar de fueguitos.

El  Proyecto Solidario de Integración Cultural con la Comunidad Wichí de Misión Nueva Pompeya nació de los corazones de un grupo de jóvenes. Y latió al ritmo de ellos. Fue emocionante verlos trabajar y buscar los caminos para que el encuentro se produjera. Aún con las dificultades del idioma, lograron descubrir que el Amor es el lenguaje universal. Y todavía hoy siguen hablando ese idioma. Porque los proyectos no cesan. Porque parte de sus corazones han quedado allá, y se han traído parte de los corazones de un pueblo que se abrió al encuentro.
Estos jóvenes tienen alas. Se han animado a volar. Y remontando vuelo, nos animan también a nosotros a vivir experiencias que nacen de sus sueños, y alimentan los nuestros. A volar juntos, y re descubrir que vale la pena luchar por un mundo mejor, más justo y solidario.
“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso. Reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.
“El mundo”. Eduardo Galeano. "El libro de los abrazos"
Gracias, chicos, por reavivar mi llama.
Guille León.
Cartel colgado en la Escuela Intercultural Bilingüe Cacique Francisco Supaz.

martes, 30 de marzo de 2010

El tesoro de los jóvenes

Frente a la verdad de los jóvenes, nuestras seguridades se desnudan hasta dejarnos indefensos. Basta escucharlos… o dejarlos hablar. Su corazón abierto semeja al tesoro escondido del que hablaba Jesús. Hoy puedo confirmar con más seguridad que nunca que abrir ese cofre, nos puede ayudar a descubrir cosas hermosas…

Pero tiene un precio. Ese cofre guarda también angustias, dolores, heridas. Si queremos el tesoro, lo tenemos que tomar con todo lo demás. Aún con lo que eso genere en nosotros. Casi diría que es la contraseña, la clave para abrir el cofre. La llave mágica. Sin no nos animamos a TODO el contenido, entonces no hay nada.

En lo personal, en este momento desearía poder tomar todo ese dolor y acariciarlo, y no decir nada... sencillamente hacerlo mío un ratito y que los ayude a liberarse…

Esto puede generar un encuentro de Catequesis. Hoy lo viví. Y no es nuevo. Hoy tuvo una fuerza demoledora. Los descubrimientos me dejaron también en carne viva.

Pero al mismo tiempo con una sensación de Plenitud que sólo Jesús hablando por medio de los jóvenes puede lograr.

Gracias R, M y A… y en ellas a todo el grupo que con sus aportes y su respeto me ayudó hoy a cuestionarme y a crecer.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Casualidad.

Volvía del colegio con una amiga y compañera de sueños y caminos. Conversábamos acerca de cómo Dios se hace presente en las personas. Cómo podemos encontrarlo en todos lados, si aprendemos a mirar.

Nos detuvimos en la esquina de casa. La charla se había puesto buena. Seguíamos enfrascados en la conversación, cuando hizo su aparición. Aparentaba unos 50 años. Vestía –se podría decir- de una manera extravagante. Al menos para la “normalidad “a la que estamos acostumbrados: mezcla de hombre y mujer. Aunque era varón, sus maneras eran las de una “diva”. Ese fue el primer impacto. El segundo fue cuando comenzó a hablarnos.

Estaba buscando su casa. Se notaba que estaba perdido. Lo orientamos con los datos que nos dio, pero igual se quedó contándonos de su vida. Necesitaba la compañía de alguien que lo escuchara.

Así comenzó a contarnos algunas cosas del día a día. Que tenía novio, con el cual vivía. Que trabajaba “en la calle” (mientras hacía el gesto de quien revolea una cartera, para que no quedaran dudas)… Que le gustaba ser prolijo, aunque ese día no lo estuviera… Y siguió la conversación. Una persona muy amable, y muy educada.

Entonces, nos dijo: “Me llamo Cristopher”. Con Lali nos miramos. En un segundo pasó por nuestras cabezas y nuestras miradas la conversación que veníamos teniendo. ¿Casualidad? Alguien me dijo hace tiempo que “casualidad” es el seudónimo que usa Dios cuando no quiere darse a conocer…

De cualquier manera, no pudimos dejar de ver en Cristopher el rostro de Jesús, con toda su dignidad de Hijo de Dios.

Cuando siguió su camino, saludando muy agradecido, confirmamos lo que habíamos estado charlando. Dios se hace presente en cada ser humano. Pero sobre todo en los marginados.

Siempre queda una pregunta pendiente: Si Jesús viniera hoy, si se encarnara nuevamente o, como dice s. Juan “pusiera su morada entre nosotros”… ¿a la casa de quién se invitaría a comer? ¿Qué calles recorrería? ¿En la casa de quiénes dormiría?

Podría intentar una respuesta. Tal vez todos podríamos tener una a la medida. Por lo pronto, prefiero pensar que ese día Jesús nos regaló, en esa esquina, unos minutos de su tiempo.

sábado, 9 de mayo de 2009

Carlitos

Entrada la noche. Volvía del cine, en mi mundo. Caminaba por Independenciay doblé en 9 de julio, con la firme intención de llegar y acostarme. Estaba cansado, y encima la película no me había gustado... Sólo cuadra y media, y estaba en mi cama.
Así que pensando vaya a saber qué (nada importante, seguro, porque no lo recuerdo) pasé por al lado de un hombre que estaba sentado en el paredoncito del frente de una casa. Decidido a llegar rápido, ni lo miré. Pero esa noche, las cosas no iban a salir como yo quería.
Escuché que me hablaban. Algo de las estrellas y la noche... No presté atención, y contesté con algún "es cierto", o algo parecido, tratando de huir de lo que supuse se avecinaba.
Pero luego sentí claramente: "¿Me convida un cigarrillo?"... Detenerme ante estos pedidos alguna vez me hizo sufrir un asalto. Pero es más fuerte que yo. A mí también me ha pasado esto de quedarme sin cigarrillos. Y bueno, me detuve, di media vuelta y me acerqué al hombre que me lo pedía.
El primer marlboro convidado nos llevó a la charla. (Sí, el primero de una serie...) No recuerdo exactamente el contenido de la hora y media que estuvimos charlando. Pero ciertamente varias cosas quedaron grabadas a fuego en mi corazón.

Lo primero que recuerdo, es estar escuchando a Carlitos (así se llama este hombre de 71 años cuyo oficio es el de "franelita", o cuidacoches, como me fui enterando con el correr de la conversación) y al mismo tiempo estar deseando poder decir: "bueno, nos vemos, un gusto...". No me enorgullece. En lo más mínimo. Pero lo cierto es que me descubrí pensándolo, y me dije a mí mismo... ¿por qué? ¿por qué no quedarme, aflojarme, escuchar y charlar con este hombre que cada vez me caía más simpático?.

Fueron segundos de cavilación... y no dejo de darle gracias a Dios por haberme decidido quedarme. Ahora sí le estaba prestando atención con todos mis sentidos.
Como dije, su nombre es Carlitos. Trabaja desde siempre. Estudió en el Instituto Peralta Ramos (me describió el colegio, y yo que soy exalumno y trabajo allí, no pude dejar de asombrarme por el cariño con que lo iba recorriendo, y me lo hacía recorrer a mí). Me contó de sus padres, de la panadería que tenían en Salta entre Maipú y Libertad (y donde yo compraba de pibe las figuritas y algún dulce); del dolor de perderlos, de su hermano y su cuñada... y fuimos llegando (cómo podría haber sido de otra manera) a la fe.
Me contó que era Evangélico, y que iba al culto. Que lo querían mucho y él trataba de ayudar a los demás. Al mismo tiempo me iba haciendo preguntas, que yo trataba de contestar (preguntas vitales, de esas que te dejan pensando un rato...).
Hasta que me preguntó algo que pensé me ponía en un lugar seguro. Veníamos hablando de las muertes en la sociedad, de la justicia (o la injusticia, según se mire), y me dijo: "Jesús es bueno ¿Sabés vos por qué lo mataron?" Ya está, me dije. E intenté desplegar mi "sabiduría catequística" yendo a la historia, las causas visibles como las reacciones que causaba en Fariseos, Saduceos y el Sanedrín... de cómo otros que también lucharon por la paz y la justicia fueron asesinados...
"No, no, no..." me dijo. "No es así. Jesús fue enviado por Dios para que NOS SALVARA. Murió para SALVARNOS".


Ahí quedaron nadando en la inutilidad todos mis conocimientos. Tanta sabiduría y tanta sencillez en una afirmación llena de Fe. No es tan complicado, al fin de cuentas.
Jesús murió para salvarnos. Para que entregando su vida, nosotros la tengamos en abundancia.
Luego de un rato, me despedí y me fui a casa. La conversación (que ocurrió hace ya 2 meses) sigue dando vueltas en mi corazón. Dos cuestiones, sobre todo.
La primera, que había perdido la costumbre de charlar con la gente que vive en la calle. Y con eso, perdí toda la riqueza que siempre pude encontrar en ellos.

La segunda... Estoy seguro que Carlitos era (y es) Jesús. Porque Él está en el corazón de los sencillos, de los pequeños. Y ese día me salió al encuentro. Para recordarme que toda la ciencia no puede con la simplicidad del Amor. Que Él sigue ahí fuera, esperando. Y que no se olvida de mí. Que a pesar de mi pequeñez me sigue amando profundamente. Necesitaba escucharlo, sentirlo, redescubrirlo... Y esa noche ocurrió.
Y así puedo aprender también que si el Dios de la Vida me ama con tanta pasión, yo no puedo dejar de amar con la misma pasión al hombre, y en especial a los pobres.
Aún hubo otro encuentro unas semanas después.... pero lo dejo para un próximo post, que este ya se me pasó de largo.
Un abrazo en el Dios de la Vida y la Misericordia.

martes, 5 de agosto de 2008

El compromiso de los jóvenes

Después de un tiempo de descanso, vuelvo a contar algunas experiencias que tienen que ver con este ir profundizando en el Dios de la Vida, y sobre todo aprendiendo de lo que me toca vivir con los jóvenes en los encuentros de Catequesis, jornadas, retiros... o sencillamente en esas charlas informales "de patio" en recreos y otras ocasiones... siempre mate de por medio.
Durante algún tiempo, charlando con gente grande que piensa para adolescentes (no, no me olvido que tengo 40 y formo parte
de este grupo) escuché frases como "Los adolescentes no pueden comprometerse con nada. Hay que adaptar la pastoral a estos nuevos adolescentes" "Están tan ocupados... y encima nosotros les proponemos una actividad más..."
Y podría seguir con el derrotero de
lamentos. Obviamente, la pastoral juvenil devenida de este marco generó lo que la sociedad: Cada vez menos compromiso, y temor a pedirlo.
Es cierto que los jóvenes no son "todos así", como también es cierto que 20 años atrás no era tan distinto. Tal vez que los adultos deje
mos de lado ese "antes era distinto, nos comprometíamos en serio" nos permita mirar a los adolescentes desde ellos mismos y no desde nosotros. Y entonces sí generar cosas nuevas, pero CON ellos.
En fin, mucha introducción, pero mejor voy al grano. Como todos los años, con Osky (mi compañero de Catequesis y de lucha) trabajamos mediante distintas motivaciones y recursos sobre la realidad. El objetivo siempre es que surja de ellos hacer algo por sus hermanos. Y ya tenemos chicos comprometidos con un comedor en e
l barrio Las Dalias, yendo todos los sábados para dar apoyo escolar y ayudar en lo que se necesite. Años anteriores surgió el trabajo con una escuela alejada del centro (recreación y talleres), un grupo misionero,.. También, según me cuenta una amiga, alumnos del colegio (Illia) dan apoyo escolar en el barrio San Jorge...
¿Falta el com
promiso en nuestros adolescentes? Como a todos, los tiempos nos corren, las obligaciones nos roban tiempo y el tiempo vuela. Pero así y todo, con sus bajones o su faltazo algún fin de semana, continúan con su compromiso.
Creo en los Jóvenes (pre adolescentes, adolescentes... y jóvenes). Creo que tienen mucho para dar. Creo que podemos compartir mucho con ellos. Sólo debemos sentarnos a escucharlos sin juzgar, y acompañarlos en este duro pero hermoso camino que para algunos será hacer Vida su Fe, y para otros tener un Corazón sin Fronteras, abiertos para todos.

jueves, 27 de marzo de 2008

Compartiendo la fe con los hermanos. 2da Parte.

“Toda evangelización parte del mandato de Cristo a sus apóstoles y sucesores, se desarrolla en la comunidad de los bautizados, en el seno de comunidades vivas que comparten su fe, y se orienta a fortalecer la vida de adopción filial en Cristo, que se expresa principalmente en el amor fraterno.
Después de preguntarnos qué es la Nueva Evangelización podremos comprender mejor que ella tiene su punto de partida en la Iglesia, en la fuerza del Espíritu, en continuo proceso de conversión, que busca testimoniar la unidad dentro de la diversidad de ministerios y carismas y que vive intensamente su compromiso misionero. Sólo una Iglesia evangelizada es capaz de evangelizar.
Las situaciones trágicas de injusticia y sufrimiento de nuestra América, [...] piden respuestas que sólo podrá dar una Iglesia, signo de reconciliación y portadora de la vida y la esperanza que brotan del Evangelio”. (IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Documento de Santo Domingo, 23)

“...parte del mandato de Cristo”: El envío a sus discípulos a proclamar y testimoniar al Dios de la Vida es realizado por el mismo Jesús (Mt 28, 18-20). Aunque vemos también que el encuentro con Jesús provoca esta necesidad en las personas de salir a contar a los demás la Buena Nueva que ha llegado a sus vidas (Lc 24, 30-35; Jn, 4, 28-30.39-42; 20, 18). Cuando Jesús estaba entre ellos, aquellos que recibían el anuncio volvían a Él, y quien anunciaba pasaba a un segundo plano porque la Palabra a ser escuchada es la de Jesús. Luego de la resurrección de Jesús, los que lo ven, recurren a los Apóstoles a contarles la Buena Nueva...
“...tiene su punto de partida en la Iglesia”: A partir de la ascensión, y más aún de Pentecostés, el punto de partida de la Evangelización es la Iglesia. El mandato de Jesús a los apóstoles, es transmitido a todos los Bautizados. La Iglesia debe Evangelizar porque es su Misión, y debe hacerlo desde la comunión de sus miembros como cuerpo de Cristo, como testimonio de unidad, y fortalecidos por el Espíritu que se hace presente en esta comunión eclesial.
“...piden respuestas que sólo podrá dar una Iglesia”: Porque ha reflexionado durante 2000 años esta Palabra Viva, la actualiza y nos la enseña, porque ella es Madre y Maestra... “Madre y Maestra de pueblos, la Iglesia católica fue fundada como tal por Jesucristo para que, en el transcurso de los siglos, encontrara sus salvación, con la plenitud de una vida más excelente, todos cuantos había de entrar en el seno de aquélla y recibir su abrazo. A esta Iglesia, columna y fundamento de la verdad (1 Tim. 3, 15), confió su divino Fundador una doble misión, la de engendrar hijos para sí y la de educarlos y dirigirlos, velando con maternal solicitud por la vida de los individuos y de los pueblos, cuya superior dignidad miró siempre la Iglesia con el máximo respeto y defendió con la mayor vigilancia” (Mater et Magistra Nº1, 1961, Juan XXIII). A ella debemos mirar, y escuchar, en fidelidad al Evangelio.
Eclesialidad – Comunión – Oración – Formación... Pilares de un Grupo Misonero... (Continuará...)