Hoy me puse
a charlar con dos alumnas de 6to. De esas charlas que (esta vez sin mate en mano)
salen de vaya a saber uno dónde. Fue bucear un ratito en dos corazones grandes,
a los cuales la vida no le pasa por al lado. Ser de verdad es una preocupación,
como también encontrarse con lo mejor de uno y salir a navegar con las
convicciones propias.miércoles, 7 de junio de 2017
Cuando la vida no te pasa por al lado.
Hoy me puse
a charlar con dos alumnas de 6to. De esas charlas que (esta vez sin mate en mano)
salen de vaya a saber uno dónde. Fue bucear un ratito en dos corazones grandes,
a los cuales la vida no le pasa por al lado. Ser de verdad es una preocupación,
como también encontrarse con lo mejor de uno y salir a navegar con las
convicciones propias.domingo, 3 de abril de 2016
Crucemos el lago juntos
viernes, 1 de abril de 2016
Animar Retiros
La vida de los jóvenes es muy rica en sentimientos. Cobran una fuerza que los impacta, y los trasciende. Son transparentes desde ese lugar. Por eso es importante cuidar lo sagrado de los sentimientos de los adolescentes. Como Moisés, hay que descalzarse, porque su corazón es tierra sagrada para nosotros. Para mí.

La realidad es que para poder encontrarse de verdad con estos sentimientos, hay que estar preparado. No se puede sólo estar. Hay que salir al encuentro. Y cuando esto ocurre, no hay manera de que no te afecte lo que ves y escuchás… lo que percibís. Por eso es importante estar en condiciones de recibir.
Esto exige un trabajo interior importante de quien anima. Poder pulsar las cuerdas que expresan nuestra propia melodía. Cuando nuestra interioridad está revuelta, cuando sobreviene el temporal, es difícil permanecer en la tarea de acompañamiento. Porque lo primero que aprende quien acompaña, es que también necesita ser acompañado. Y que hay que ser conscientes de las propias limitaciones, y descubrir cuándo no se puede estar a cargo.
Resumiendo: es delicada la tarea de acompañar adolescentes. Más aún cuando el contexto es favorecedor de búsquedas internas profundas, y toca nervios que usualmente aparecen fuera del campo visual. Y necesitan entonces el oído atento y el corazón abierto de quien a respondido al llamado vocacional de acompañarlos. Tarea hermosa, pero que a la vez es exigente y demandante. Por eso hay que estar preparado y comprometido.

martes, 8 de septiembre de 2015
Fiesta del Alma
que es hermoso lo que falta
lunes, 7 de septiembre de 2015
Bailar la Vida
domingo, 19 de abril de 2015
Abrazados por un mismo fuego:
sábado, 11 de abril de 2015
Saborear el encuentro
miércoles, 9 de abril de 2014
No hablo de vos porque te tenga: más bien, oh Dios, te necesito.
Hoy sencillamente quería compartirles esta canción, con la que recé, me emocioné y encontré mucha paz. Les dejo la letra y la canción, en la versión de Daniel Poli. La música y la letra de la canción son del sacerdote salesiano Eduardo Meana.No soy museo que te exhibe,
Sino el eco emocionado de un encuentro.No hablo de Vos porque te tenga:Más bien, oh Dios, te necesito.No es desde la lluvia, canto desde mi sed.Es ilusión creer que soy experto en Vos:Más bien... te intuye y te entrevé mi corazón.Más bien... te intuye y te entrevé mi corazón.
No soy museo que te exhibe,
No hablo de Vos porque te tenga:
Más bien, oh Dios, te necesito.
No es desde la lluvia, canto desde mi sed.
Es ilusión creer que soy experto en Vos:
Más bien... te intuye y te entrevé mi corazón.
Más bien... te intuye y te entrevé mi corazón.
No el panorama de una cima,
Sino un terco ir asumiendo la subida.
Y no porque me sobreabundes,
Sino que me haces mucha falta.
No desde un todo, no; desde mi algo, sí.
No porque yo; no desde mí; sino hacia Vos:
Así te intuye y te entrevé mi corazón.
Así te intuye y te entrevé mi corazón.
No hay en el alma un título de propiedad
sino el mapa de un tesoro.
No hay en el alma un título de propiedad
sino el mapa confuso de un tesoro oculto
que uno sale a buscar
en cada canción
en cada respiración.
Hablo de Vos como quien ama.
Como quien pregunta por alguien perdido.
Como a quien le han contado
Acerca de un lago escondido.
Como quien vio su estrella y ansía volverla a ver,
Como quien busca lo más grande, hablo de Vos.
Porque te intuye y te entrevé mi corazón
Porque te intuye y te entrevé mi corazón.
viernes, 29 de noviembre de 2013
Sentimientos de Fin de Curso
jueves, 18 de abril de 2013
Siempre soñaste...
Y creo que aún más me impactó la elección de la frase y las palabras. Algo que no estaba dicho, que hubo que buscar para armar, pero expresa un mensaje, un sentimiento desde los jóvenes hacia el mundo...martes, 16 de octubre de 2012
Adolescentes, Solidaridad y Servicio
martes, 28 de junio de 2011
Jóvenes en Acción
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| Apoyo escolar. |
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| Compartiendo el Almuerzo. |
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| Adriana, Graciela y Susana. |
lunes, 30 de agosto de 2010
Un mar de fueguitos.
“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso. Reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.
“El mundo”. Eduardo Galeano. "El libro de los abrazos"
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| Cartel colgado en la Escuela Intercultural Bilingüe Cacique Francisco Supaz. |
martes, 30 de marzo de 2010
El tesoro de los jóvenes
Frente a la verdad de los jóvenes, nuestras seguridades se desnudan hasta dejarnos indefensos. Basta escucharlos… o dejarlos hablar. Su corazón abierto semeja al tesoro escondido del que hablaba Jesús. Hoy puedo confirmar con más seguridad que nunca que abrir ese cofre, nos puede ayudar a descubrir cosas hermosas…
Pero tiene un precio. Ese cofre guarda también angustias, dolores, heridas. Si queremos el tesoro, lo tenemos que tomar con todo lo demás. Aún con lo que eso genere en nosotros. Casi diría que es la contraseña, la clave para abrir el cofre. La llave mágica. Sin no nos animamos a TODO el contenido, entonces no hay nada.
En lo personal, en este momento desearía poder tomar todo ese dolor y acariciarlo, y no decir nada... sencillamente hacerlo mío un ratito y que los ayude a liberarse…
Esto puede generar un encuentro de Catequesis. Hoy lo viví. Y no es nuevo. Hoy tuvo una fuerza demoledora. Los descubrimientos me dejaron también en carne viva.
Pero al mismo tiempo con una sensación de Plenitud que sólo Jesús hablando por medio de los jóvenes puede lograr.
Gracias R, M y A… y en ellas a todo el grupo que con sus aportes y su respeto me ayudó hoy a cuestionarme y a crecer.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Casualidad.
Volvía del colegio con una amiga y compañera de sueños y caminos. Conversábamos acerca de cómo Dios se hace presente en las personas. Cómo podemos encontrarlo en todos lados, si aprendemos a mirar.
Nos detuvimos en la esquina de casa. La charla se había puesto buena. Seguíamos enfrascados en la conversación, cuando hizo su aparición. Aparentaba unos 50 años. Vestía –se podría decir- de una manera extravagante. Al menos para la “normalidad “a la que estamos acostumbrados: mezcla de hombre y mujer. Aunque era varón, sus maneras eran las de una “diva”. Ese fue el primer impacto. El segundo fue cuando comenzó a hablarnos.
Estaba buscando su casa. Se notaba que estaba perdido. Lo orientamos con los datos que nos dio, pero igual se quedó contándonos de su vida. Necesitaba la compañía de alguien que lo escuchara.
Así comenzó a contarnos algunas cosas del día a día. Que tenía novio, con el cual vivía. Que trabajaba “en la calle” (mientras hacía el gesto de quien revolea una cartera, para que no quedaran dudas)… Que le gustaba ser prolijo, aunque ese día no lo estuviera… Y siguió la conversación. Una persona muy amable, y muy educada.
Entonces, nos dijo: “Me llamo Cristopher”. Con Lali nos miramos. En un segundo pasó por nuestras cabezas y nuestras miradas la conversación que veníamos teniendo. ¿Casualidad? Alguien me dijo hace tiempo que “casualidad” es el seudónimo que usa Dios cuando no quiere darse a conocer…
De cualquier manera, no pudimos dejar de ver en Cristopher el rostro de Jesús, con toda su dignidad de Hijo de Dios.
Cuando siguió su camino, saludando muy agradecido, confirmamos lo que habíamos estado charlando. Dios se hace presente en cada ser humano. Pero sobre todo en los marginados.
Siempre queda una pregunta pendiente: Si Jesús viniera hoy, si se encarnara nuevamente o, como dice s. Juan “pusiera su morada entre nosotros”… ¿a la casa de quién se invitaría a comer? ¿Qué calles recorrería? ¿En la casa de quiénes dormiría?
Podría intentar una respuesta. Tal vez todos podríamos tener una a la medida. Por lo pronto, prefiero pensar que ese día Jesús nos regaló, en esa esquina, unos minutos de su tiempo.











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